Uzbekistán opera un sistema nacional de cámaras en las carreteras que escanea continuamente las matrículas de los vehículos y el comportamiento de los conductores, rastreando posibles infracciones de tránsito como exceso de velocidad, saltarse semáforos en rojo y conductores que no usan cinturones de seguridad. Esta red de vigilancia, compuesta por aproximadamente un centenar de cámaras de alta resolución, recopila datos sobre millones de ciudadanos, lo que plantea graves preocupaciones sobre la privacidad y la seguridad.
Cómo funciona el sistema:
El sistema, administrado por el Ministerio del Interior de Uzbekistán, registra los movimientos de los vehículos en tiempo real. Los datos recopilados incluyen números de matrícula, ubicaciones de vehículos y secuencias de vídeo de conductores y pasajeros. El sistema expuesto revela las ubicaciones exactas de las cámaras, agrupadas en ciudades importantes como Tashkent, Jizzakh, Qarshi y Namangán, pero también desplegadas en zonas rurales, incluidas regiones fronterizas en disputa con Tayikistán.
El investigador de seguridad Anurag Sen descubrió el sistema expuesto en línea sin ninguna protección con contraseña, otorgando acceso público a su base de datos. El sistema se creó en septiembre de 2024 y el seguimiento activo comenzó a mediados de 2025. Este lapso ofrece una mirada sin precedentes a cómo operan los sistemas nacionales de vigilancia y las vulnerabilidades que presentan.
La tecnología detrás de esto:
El sistema está construido por Maxvision, una empresa china especializada en tecnologías de vigilancia, e incorpora cámaras de Holowits, con sede en Singapur. Maxvision comercializa sus productos como capaces de identificar y registrar “procesos ilegales completos” en tiempo real, incluida la “transmisión de información” sobre vehículos. La empresa exporta equipos de vigilancia a todo el mundo, incluidos Burkina Faso, Kuwait, Omán, México, Arabia Saudita y Uzbekistán.
La base de datos expuesta contiene millones de fotografías y grabaciones de vídeo, a las que se puede acceder a través de un panel de control basado en la web. El sistema captura imágenes en resolución 4K, lo que permite a los operadores revisar las infracciones y los vehículos circundantes.
Implicaciones más amplias:
La exposición de Uzbekistán no es un incidente aislado. Se han reportado vulnerabilidades similares en Estados Unidos, donde Flock, un importante proveedor de lectores de matrículas, dejó docenas de sus cámaras accesibles públicamente en línea. En 2019, se podían buscar en Internet más de cien lectores de matrículas, algunos de los cuales permanecieron sin seguridad durante años a pesar de las advertencias de los investigadores.
Esto pone de relieve una tendencia más amplia: los sistemas de vigilancia masiva a menudo están mal protegidos, lo que crea riesgos importantes para la privacidad y las violaciones de datos. La falta de medidas de seguridad básicas, como la protección con contraseña, deja a millones de personas vulnerables al seguimiento y al posible uso indebido de sus datos.
El sistema uzbeko sigue expuesto públicamente al momento de escribir este artículo, sin respuesta de los funcionarios del gobierno a pesar de las repetidas consultas de los medios de comunicación. Esta falta de abordar la vulnerabilidad plantea dudas sobre la priorización de la seguridad y la privacidad en los programas nacionales de vigilancia.






























