La industria tecnológica respalda a Anthropic en su enfrentamiento con el Pentágono por el acceso a la IA

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Una creciente coalición de empleados de Google y OpenAI están apoyando públicamente la negativa de Anthropic a otorgar al Departamento de Defensa de EE. UU. acceso ilimitado a su tecnología de inteligencia artificial. Más de 300 trabajadores de Google y 60 empleados de OpenAI firmaron una carta abierta instando a los líderes de sus empresas a solidarizarse con Anthropic.

La disputa central: vigilancia y armas autónomas

El enfrentamiento se centra en la demanda del Pentágono de acceso total, a la que Anthropic se ha resistido debido a preocupaciones sobre el posible uso indebido de la IA para vigilancia masiva doméstica y el desarrollo de armamento totalmente autónomo. Esto no es simplemente un desacuerdo comercial; es un choque ético fundamental sobre qué tan poderosa debe desplegarse la IA.

Los firmantes de la carta argumentan que el Pentágono está intentando enfrentar a estos gigantes tecnológicos entre sí a través del miedo, con la esperanza de que uno ceda mientras los demás permanecen en silencio. La carta pide explícitamente a los ejecutivos de Google y OpenAI que respeten las “líneas rojas” de Anthropic contra estas controvertidas aplicaciones.

Apoyo interno y declaraciones públicas

Si bien las respuestas formales de los líderes de Google y OpenAI siguen pendientes, los indicios sugieren simpatía interna por la posición de Anthropic. El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, declaró en una entrevista con CNBC que no cree que el Pentágono deba utilizar medidas coercitivas como la Ley de Producción de Defensa (DPA) contra las empresas de tecnología. Un portavoz de OpenAI confirmó además que la compañía se alinea con la postura de Anthropic contra las armas autónomas y la vigilancia masiva.

El científico jefe de Google DeepMind, Jeff Dean, también expresó su oposición a X, afirmando que la vigilancia masiva viola la Cuarta Enmienda y corre el riesgo de un uso político indebido.

El acceso militar existente y la amenaza de la fuerza

Actualmente, el ejército utiliza herramientas de inteligencia artificial como Grok de X, Gemini de Google y ChatGPT de OpenAI para tareas no clasificadas. Se están llevando a cabo negociaciones para ampliar el acceso a operaciones clasificadas. Sin embargo, Anthropic, a pesar de tener una asociación existente con el Pentágono, ha trazado una línea firme en contra del uso de su IA para vigilancia o sistemas de armas totalmente autónomos.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha amenazado a Anthropic con designarla como “riesgo de la cadena de suministro” o forzar el cumplimiento a través de la DPA si la empresa no cede. Esto indica la voluntad de utilizar una influencia significativa para asegurar el acceso a capacidades de inteligencia artificial de vanguardia.

La situación pone de relieve la creciente tensión entre las consideraciones éticas de la industria tecnológica y la demanda militar de herramientas avanzadas. No se trata sólo de una empresa; es un caso de prueba sobre cómo se regirá el desarrollo de la IA en el futuro y si el progreso tecnológico priorizará las ganancias o las limitaciones éticas.