Por qué todo el mundo debería utilizar una VPN, según los expertos en ciberseguridad

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La Generación Z está liderando la adopción de redes privadas virtuales (VPN), y con razón. Si bien las generaciones más jóvenes pueden haber normalizado el uso de VPN como herramienta de estilo de vida, los expertos en ciberseguridad dicen que esta tendencia debería extenderse a todas las edades. El beneficio principal no es sólo eludir las restricciones geográficas; se trata de recuperar cierto control sobre su huella digital en una época en la que la privacidad en línea está cada vez más amenazada.

El auge de las VPN entre la Generación Z

Una encuesta reciente de CNET muestra que el 50% de la Generación Z y los millennials usan una VPN, en comparación con el 43% de los adultos estadounidenses en general. Esto no es una coincidencia. Las generaciones más jóvenes crecieron como “nativos digitales”, acostumbrados a un acceso fluido al contenido y a un alto grado de movilidad en línea. Para ellos, una VPN no es una herramienta de ciberseguridad especializada: es otra aplicación esencial.

John Coursen, director de seguridad de la información de Fortify Cyber, explica que la comodidad de la Generación Z con la tecnología juega un papel clave: “Trabajan desde computadoras portátiles y teléfonos en todas partes, y el uso de una VPN se ha convertido en parte de ese estilo de vida”. Esto tiene sentido. En un mundo donde el trabajo remoto y la conectividad constante son estándar, las VPN abordan cuestiones prácticas como acceder a contenido en streaming mientras se viaja o mantener una experiencia en línea consistente a través de fronteras.

Por qué es importante la privacidad: los costos ocultos de Internet gratuito

El principal impulsor de la adopción de VPN es la creciente conciencia sobre la cantidad de datos personales que se recopilan en línea. Los navegadores de Internet pueden ser “gratuitos”, pero eso tiene un costo. Según Coursen, “Google no lanzó Chrome y lo regaló porque quisieran ser la empresa más generosa del mundo”. El modelo de negocio es la recopilación de datos y las VPN ayudan a limitar la cantidad de información que se expone.

Incluso los hábitos de navegación simples se pueden rastrear a través de datos DNS (Sistema de nombres de dominio), que registran cada sitio web visitado. Los proveedores de servicios de Internet (ISP) y los intermediarios de datos monetizan esta información, lo que convierte a las VPN en una herramienta para resistir esta vigilancia. Si bien una VPN no te hará anónimo, oculta este tráfico DNS, lo que dificulta que terceros perfilen tu actividad.

La evolución del panorama de amenazas: IA y ciberseguridad

Lo que está en juego está aumentando. La inteligencia artificial ahora se utiliza para analizar conjuntos de datos masivos de información personal, lo que hace que los ataques dirigidos y las filtraciones de datos sean más eficientes que nunca. Como señala Coursen, “los malos están usando la IA casi mejor que los buenos en este momento”. Por lo tanto, reducir la cantidad de datos disponibles para los atacantes se vuelve fundamental.

Usar una VPN no elimina todos los riesgos, pero nivela el campo de juego. Te convierte en un objetivo menos fácil al ocultar tu ubicación y actividad de navegación. Coursen lo compara con “ser la persona más rápida cuando huyes de un oso”. No es infalible, pero mejora tus probabilidades.

Las VPN son más accesibles que nunca

La adopción de las VPN se ha visto acelerada por su creciente confiabilidad y asequibilidad. Las VPN, que antes estaban reservadas para profesionales de TI, ahora cuestan entre 6 y 15 dólares al mes, y hay planes anuales disponibles por incluso menos. Esto los hace accesibles a cualquiera que busque mejorar su higiene cibernética básica.

En última instancia, una VPN es sólo una pieza del rompecabezas. La ciberseguridad requiere un enfoque en capas, que incluya software antivirus, contraseñas seguras y un intercambio cauteloso de información personal. Pero en una época en la que la privacidad en línea está bajo presión constante, usar una VPN es una forma sencilla y eficaz de recuperar cierto control sobre su vida digital.